20.12.2006 | Clarin.com |REVELACIONES DE UN ESTUDIO BIOANTROPOLOGICO
Lanzan otra teoría sobre el origen de los aztecas
Lanzan otra teoría sobre el origen de los aztecas
La leyenda predominante contaba que los aztecas eran originarios de la ciudad de Aztlán. Que habían peregrinado por más de 200 años con la misión de fundar un imperio en el lugar donde encontrasen un águila devorando una serpiente. Así, los aztecas se habían establecido en el año 1325 en el lago de Tenochtitlan, donde actualmente se encuentra la capital de México.
Pero el relato del origen de los aztecas se desploma ahora con las nuevas evidencias aportadas por la bioantropología. No habían llegado del norte sino que fueron descendientes del mismo grupo que habitaba la zona en el siglo X. "Hubo un reorganización social, política y religiosa de la misma gente que había vivido allí durante más de mil años en el actual Valle Central de México", dijo a Clarín Rolando González-José, que es investigador del Centro Nacional Patagónico del Conicet''.
¿Y qué evidencias hay para refutar la leyenda? Un análisis comparativo de los cráneos de distintos grupos humanos que vivieron entre el año 1300 antes de Cristo y el año 1521 de nuestra era en la región. Las caras de los aztecas (también llamados mexicas) eran muy similares al grupo anterior, los tepanecos.
La leyenda del origen azteca tuvo hasta el momento un peso simbólico enorme. Es tan íntima a la tradición mexicana que un águila sobre un cactus y una serpiente forman parte de los símbolos patrios del país (están dentro de la bandera mexicana).
"Había lingüistas que discutían el origen de la lengua azteca. También hay genetistas que trabajan sobre el origen de la población. Y nosotros, desde la bioantropología, quisimos poner a prueba el mito fundacional", contó González-José, de 33 años.
Si la leyenda fuese real, los rasgos faciales de los aztecas deberían ser similares a los de gente que habitó en el norte. Pero no lo eran. El estudio reveló que sus caras aplanadas, sus narices anchas en la base y las órbitas de los ojos más expandidas lateralmente —entre otros aspectos— los acercan (y mucho) a los tepanecos, quienes estaban presentes en el territorio de la actual capital de México, entre los años 900 y 1200 después de Cristo.
No vinieron los aztecas desde el norte entonces. Pero sí hubo una migración mucho antes de que se formara su imperio. Alrededor del año 1000 después de Cristo se produjo una gran sequía que llevó a ciertas poblaciones cambiasen su lugar de residencia, sospecha el grupo de investigadores, en base a evidencias que ya habían aportado trabajos arqueológicos.
Pero el relato del origen de los aztecas se desploma ahora con las nuevas evidencias aportadas por la bioantropología. No habían llegado del norte sino que fueron descendientes del mismo grupo que habitaba la zona en el siglo X. "Hubo un reorganización social, política y religiosa de la misma gente que había vivido allí durante más de mil años en el actual Valle Central de México", dijo a Clarín Rolando González-José, que es investigador del Centro Nacional Patagónico del Conicet''.
¿Y qué evidencias hay para refutar la leyenda? Un análisis comparativo de los cráneos de distintos grupos humanos que vivieron entre el año 1300 antes de Cristo y el año 1521 de nuestra era en la región. Las caras de los aztecas (también llamados mexicas) eran muy similares al grupo anterior, los tepanecos.
La leyenda del origen azteca tuvo hasta el momento un peso simbólico enorme. Es tan íntima a la tradición mexicana que un águila sobre un cactus y una serpiente forman parte de los símbolos patrios del país (están dentro de la bandera mexicana).
"Había lingüistas que discutían el origen de la lengua azteca. También hay genetistas que trabajan sobre el origen de la población. Y nosotros, desde la bioantropología, quisimos poner a prueba el mito fundacional", contó González-José, de 33 años.
Si la leyenda fuese real, los rasgos faciales de los aztecas deberían ser similares a los de gente que habitó en el norte. Pero no lo eran. El estudio reveló que sus caras aplanadas, sus narices anchas en la base y las órbitas de los ojos más expandidas lateralmente —entre otros aspectos— los acercan (y mucho) a los tepanecos, quienes estaban presentes en el territorio de la actual capital de México, entre los años 900 y 1200 después de Cristo.
No vinieron los aztecas desde el norte entonces. Pero sí hubo una migración mucho antes de que se formara su imperio. Alrededor del año 1000 después de Cristo se produjo una gran sequía que llevó a ciertas poblaciones cambiasen su lugar de residencia, sospecha el grupo de investigadores, en base a evidencias que ya habían aportado trabajos arqueológicos.

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