15.09.2006 | Clarin.com |SORPRESA DE ARQUEOLOGOS EN MEXICO
Encuentran un sistema de escritura que sería el más antiguo de América
Encuentran un sistema de escritura que sería el más antiguo de América
Arqueólogos mexicanos encontraron en el sur de Veracruz una piedra con un sistema de escritura desconocido, que sería el más antiguo de América. Pertenece a la civilización olmeca y dataría del siglo IX antes de Cristo.
La losa mide 21 centímetros de ancho, 36 de largo y 13 de espesor. Se la conoce como "el bloque de Cascajal", por la cantera donde fue hallada. Los obreros hallaron fragmentos de vasijas y de figurinas, que permitieron datar el conjunto. La fecha coincide con el estilo de los glifos, algunos de ellos ya vistos en monumentos olmecas.
En Egipto y en la Mesopotamia, la escritura se desarrolló alrededor del año 2700 a.C. En América, los glifos más antiguos con características de escritura eran de origen maya, pintados en las ruinas de San Bartolo (Guatemala), que datan de 200 a 300 a.C. Se habían hallado glifos olmecas —la cultura más antigua de Mesoamérica— fechados alrededor del año 650 a.C., pero no llegan a conformar una escritura.
"Más de la mitad de los que aparecen en el bloque Cascajal se conocían en monumentos. Resaltan, por ejemplo, atributos de sacerdotes o del maíz; pero son elementos accesorios, que le dan un valor simbólico al monumento. En el bloque no están como acompañamiento sino solos, con una intención de registro", contó a Clarín el arqueólogo Alfredo Delgado, del INAH en Veracruz.
El bloque contiene 28 símbolos diferentes; algunos están repetidos, y en total hay 62 inscripciones. El primer símbolo es una abeja, a la que siguen dos flores. Ortiz subrayó "la presencia repetida de la abejita; algunos recipientes sugieren que podría estar vinculado con la producción de miel". También se reitera una mazorca.
Los arqueólogos creen que es un listado de los tributos que pagaban, un registro del ingreso de mercadería a un depósito. Delgado señaló que hasta ahora no había constancia de que los olmecas pagaran tributos.
A menos que se encuentren más piezas similares, los arqueólogos dudan de poder descifrar esta inscripción. "Esta es una escritura que nace en la zona, y en la misma zona muere. No tuvo continuidad", indicó Delgado. No será fácil: muchos sitios olmecas están bajo pantanos, a 9 metros de profundidad.
La losa mide 21 centímetros de ancho, 36 de largo y 13 de espesor. Se la conoce como "el bloque de Cascajal", por la cantera donde fue hallada. Los obreros hallaron fragmentos de vasijas y de figurinas, que permitieron datar el conjunto. La fecha coincide con el estilo de los glifos, algunos de ellos ya vistos en monumentos olmecas.
En Egipto y en la Mesopotamia, la escritura se desarrolló alrededor del año 2700 a.C. En América, los glifos más antiguos con características de escritura eran de origen maya, pintados en las ruinas de San Bartolo (Guatemala), que datan de 200 a 300 a.C. Se habían hallado glifos olmecas —la cultura más antigua de Mesoamérica— fechados alrededor del año 650 a.C., pero no llegan a conformar una escritura.
"Más de la mitad de los que aparecen en el bloque Cascajal se conocían en monumentos. Resaltan, por ejemplo, atributos de sacerdotes o del maíz; pero son elementos accesorios, que le dan un valor simbólico al monumento. En el bloque no están como acompañamiento sino solos, con una intención de registro", contó a Clarín el arqueólogo Alfredo Delgado, del INAH en Veracruz.
El bloque contiene 28 símbolos diferentes; algunos están repetidos, y en total hay 62 inscripciones. El primer símbolo es una abeja, a la que siguen dos flores. Ortiz subrayó "la presencia repetida de la abejita; algunos recipientes sugieren que podría estar vinculado con la producción de miel". También se reitera una mazorca.
Los arqueólogos creen que es un listado de los tributos que pagaban, un registro del ingreso de mercadería a un depósito. Delgado señaló que hasta ahora no había constancia de que los olmecas pagaran tributos.
A menos que se encuentren más piezas similares, los arqueólogos dudan de poder descifrar esta inscripción. "Esta es una escritura que nace en la zona, y en la misma zona muere. No tuvo continuidad", indicó Delgado. No será fácil: muchos sitios olmecas están bajo pantanos, a 9 metros de profundidad.

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