Las tareas domésticas, un freno para el crecimiento profesional de cuatro de cada diez mujeres jóvenes
Un informe en base a datos del INDEC señala que, mientras subsista la pauta cultural de que las mujeres deben ocuparse más de los trabajos del hogar, tendrán menos tiempo para volcarse a lo laboral. Y que entonces seguirán "sub-representadas en los cargos directivos y gerenciales". CLARIN 30 DE JULIO DE 2007.
"Las mujeres están sub-representadas en los cargos directivos y gerenciales, es decir, los puestos de trabajo mejor remunerados y socialmente más reconocidos", reveló ayer un estudio privado en base a datos del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC) y que fue analizado por el Instituto para el Desarrollo Social Argentino (IDESA).
Incluso, Idesa destacó que en empleos de menor jerarquía las mujeres tienen menores tasas de participación y salarios inferiores a igual trabajo.
El fenómeno, añadió, "tiene implicancias muy negativas desde el punto de vista de la equidad", pero también se advierten efectos económicos "porque no se permite a las mujeres aprovechar plenamente sus capacidades productivas".
El principal factor que explica las mayores dificultades que enfrentan las mujeres en su carrera laboral es, probablemente, la desigual distribución de las tareas domésticas al interior del hogar. En la medida que se asigna -explícita o implícitamente- a las mujeres mayores responsabilidades dentro del hogar, se les resta posibilidades para el desarrollo laboral fuera del mismo.
Algunos datos extraídos del INDEC muestran que esta desbalanceada distribución de responsabilidades se impone dentro de los hogares desde muy temprana edad. En el segundo semestre del 2006 y tomando como referencia la población entre 11 y 18 años se encuentra que el 41% de las mujeres adolescentes tienen responsabilidades en tareas domésticas, ascendiendo al 46% entre los hogares de más bajos ingresos, entre los adolescentes varones sólo el 15% realiza alguna tarea del hogar, lo que implica que cada 4 adolescentes que colaboran en el hogar 3 son mujeres.
Bajo estas condiciones, las posibilidades de revertir la discriminación a través de la legislación laboral son limitadas. Peor aún, el problema se potencia cuando frente a las evidencias de discriminación contra las mujeres se reacciona con regulaciones que aumentan los costos explícitos e implícitos de contratar mujeres. Normas que en pos de proteger a las mujeres procuran "solucionar" el problema generando mayores costos por contratar mujeres terminan produciendo el resultado contrario. Al volverse más costoso y/o riesgoso contratar mujeres, termina siendo más seguro y conveniente contratar hombres.
lunes, 30 de julio de 2007
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