SOCIEDAD: TRABAJO DE LA FUNDACION AFRICA VIVE CON APOYO DE DISTINTOS ORGANISMOS
Un censo para saber más de la comunidad negra en Argentina
Incluye a descendientes de gente que llegó durante el Virreinato. Algunos son quinta generación de argentinos. El trabajo también abarca a nacidos en otros países y que viven aquí. El censo ya empezó a realizarse en Buenos Aires.
El único problema es que no existíamos. Habíamos muerto todos en la Guerra contra Paraguay. Pero yo, de una bala no nací", dice concluyente María Magdalena Delamadrid mientras se señala de cuerpo entero como para no dejar duda de que es argentina de quinta generación. Pocha, como la conocen todos, vivió sin ser vista por los ojos oficiales igual que le pasó a la mayoría de los afrodescendientes que —según estima la Fundación Africa Vive— son dos millones de argentinos.
Pero un día de 1996, esta mujer se encontró de frente con el mito que dice que en la Argentina no hay población negra. Dos investigadores llegaron desde EE. UU. a Uruguay para estudiar allí a la población descendiente de africanos. Como a todos, a ellos también les habían dicho que en la otra costa del Río de la Plata no existía una población negra: pero alguien se los negó y los contactó con Pocha, descendiente de una pareja de esclavos que vivió aquí desde la época del Virreinato.
Así, esta mujer, que trabajaba por horas en casas de familias, fue invitada a EE.UU. Con su presencia en la Universidad Howard, en Washington, negó las palabras que, según le dijeron, el entonces presidente Carlos Menem había dicho dos meses antes de su llegada: "en Argentina no existen los negros; ese problema lo tiene Brasil".
Entonces le contestó: "Acá estamos, señor presidente, los negros que usted no encuentra en la Argentina". Y se volvió con un objetivo: fundar Africa Vive, una organización no gubernamental, que se ocupa de rescatar los valores de la comunidad afroargentina.
A pesar de sufrir los problemas de ser excluidos en un país de una mayoría de excluidos, en 2001 Pocha redobló la apuesta. Decidió censar a su comunidad. "Basta con una gota de sangre para ser negro", dice para explicar a quiénes considera afrodescendientes.
Aprender sobre sus derechos y cómo luchar contra la discriminación y el olvido, a Pocha le llevó varios viajes a diferentes encuentros.
Obtener los resultados "no fue fácil", dice Pocha. A veces —admite— los censistas recibieron el silencio como respuesta: el mito que escondió a los negros durante años, también parece que los calló.
Por eso, hasta ahora, el censo exigió paciencia. Desde Africa Vive explican que fue como encontrar una hilachita e ir tirando del hilo familiar para reconstruir una parte de la historia argentina. "Nos decían: en tal lugar hay un pariente mío que es descendiente de africanos". Igual que Pocha, cuyo tatarabuelo era un esclavo liberado que trabajaba con el general Lamadrid y se enamoró de Pepa, una esclava que compró para darle la libertad y después casarse. La mayoría de sus descendientes nacieron después de 1813 cuando en el país se dio libertad a los hijos de los esclavos.
En las entrevistas hechas, la historia de esta comunidad (que en 1810 era la tercera parte de la población de Buenos Aires) se repite. Un concejal —cuenta Pocha— un día le abrió la puerta de su despacho y cuando la cerró le dijo: "Sos igual a mi abuela, pero la teníamos escondida en un cuarto para que no la vieran".
Una historia de silencios demasiado conocida también para ella. "En Washington me di cuenta que la situación era la misma, pero que acá yo gritaba sola. Además de no existir, el problema es que estamos en la periferia". No fue la Guerra del Paraguay (1861/1870) ni la epidemia de fiebre amarilla (que en 1871 azotó a Buenos Aires) lo que los borró del mapa, si no la pobreza. "A los que les fue mejor se compraron un terreno afuera, después tuvieron hijos que no pudieron salir de la limitación impuesta por la discriminación". Entonces, "una mujer que tenía un parque con frutales, ahora lo tiene con las casillas donde viven sus hijos".
Horacio Domingo Delgadino, otro descendiente de africanos, sabe de esa historia. "Perón nos sacó de los conventillos de San Telmo para mandarnos a unas casillas en Villa Soldati. De ahí los militares nos trasladaron a Ciudad Evita".
lunes, 25 de junio de 2007
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