jueves, 24 de julio de 2008

Esclavitud textil

Liberaron a 37 bolivianos que mantenían esclavizados en un taller textil de Longchamps
24.07.2008Clarín.com
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Vivían hacinados en una habitación de 24 metros cuadrados, les pagaban $1 por prenda confeccionada y los obligaban a comprar comida sobrevaluada a la suegra del dueño. Entre los rescatados hay seis chicos de entre 3 y 11 años. La Policía detuvo a tres personas, todos miembros de una familia.

Treinta y siete bolivianos, ente ellos seis menores, que trabajaban en condiciones de esclavitud en un taller textil fueron liberados hoy en tres allanamientos realizados en la localidad bonaerense de Longchamps, partido de Almirante Brown.

Fuentes judiciales informaron que las 37 víctimas vivían hacinadas en el mismo taller de tan sólo 24 metros cuadrados, que les pagaban un peso por prenda confeccionada y los obligaban a comprar comida a precios sobrevaluados en el mercado de la suegra del dueño del taller.

Por el caso hay tres detenidos, todos miembros de una familia también de nacionalidad boliviana, aunque el máximo responsable del taller clandestino está prófugo y se lo busca en el norte del país, dijo a Télam el capitán Marcelo Andrada, a cargo del operativo.

El principal procedimiento se realizó en Bolívar 3331 donde fueron liberadas las 37 personas, entre ellas seis chicos de entre 3 y 11 años. Los 37 bolivianos no sólo trabajaban sino que también vivían y dormían en el mismo taller que estaba emplazado en una construcción precaria de 8 metros por 3. Durante los operativos, se secuestraron maquinaria textil, dinero y prendas, precisó Andrada.

La investigación se inició en noviembre pasado cuando una de las personas esclavizadas logró escapar y contó lo sucedido a los vecinos que radicaron la denuncia. La fiscal Karina López de Lomas de Zamora ordenó entonces tareas de inteligencia en el domicilio y escuchas telefónicas y tras varios meses de investigación obtuvo hoy los allanamientos.

Los investigadores determinaron que las familias bolivianas que trabajaban allí eran traídas engañadas al país con la falsa promesa de trabajo digno y la obtención de la ciudadanía argentina. "Sin embargo, ni bien llegaban al país eran recluídos en el taller donde los tenían encerrados con candado", explicó la fuente judicial.

El lugar sólo cuenta con un baño de un metro por un metro donde hay un inodoro, al que sólo accedían pidiendo permiso, y las duchas estaban al aire libre. Las fuentes también contaron que a los trabajadores sólo se les pagaba un peso por pantalón y sólo al jefe del grupo familiar.

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