19.05.2007 |ENCUESTA PERMANENTE DE HOGARES ENTRE 25.000 FAMILIAS ARGENTINAS
Siete de cada diez hombres no colaboran en las tareas de la casa
Es la primera vez que oficialmente se aborda el tema. Un número tan alto es un alerta. Según la Organización Mundial del Trabajo, la doble tarea de las mujeres es otra forma de discriminarlas y sacarles horas de descanso.
Casi el 70 por ciento de los varones declara no hacerse cargo, ni menos ayudar en la realización de las tareas del hogar. Y el 60 por ciento de las mujeres explican que son ellas las que se ocupan de hacerlas. Los datos, ambos fácilmente identificables, sorprenden por la magnitud y revelan un problema que limita —cada día más— el tiempo de descanso y de ocio que tienen las argentinas.
Las cifras corresponden al último trimestre de 2006 de la nueva Encuesta Permanente de Hogares (EPH) cuya muestra incluye 25.000 familias de 28 conglomerados urbanos de la Argentina. Se trata —además— de la primera vez que la EPH indaga sobre quién realiza estas tareas. El fenómeno también fue subrayado en el capítulo argentino sobre discriminación laboral en el informe global 2007 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Un documento que se presentó la semana pasada.
La creencia de que las tareas del hogar y la crianza de los chicos corresponde a la mujer es centenaria y no es una representación exclusivamente masculina: muchas mujeres opinan igual. Pero, actualmente, el conflicto que suscita esta desigualdad en la carga de las responsabilidades hogareñas y del cuidado de los hijos es cada vez más preocupante. Sobre todo porque la incorporación de la mujer al mercado laboral no cesa.
Entre 1980 y 2006 el peso relativo de las argentinas mayores de 14 años que trabajan o están buscando trabajo creció un 52% (ver Infografía...). De modo que muchas de las 5,8 millones de mujeres que trabajan o buscan empleo tienen sobre sus espaldas una doble carga: salir a trabajar y la casa y los hijos.
¿Cómo resolver esta encrucijada? Desde la política y la academia muchos aconsejan la creación del salario del ama de casa. Otros proponen acciones de políticas públicas (licencias parentales y más guarderías). Reformas que mejoran la inserción femenina en el mercado, pero que —al igual que el salario del ama de casa— "no pone en tela de juicio la iniquidad de la distribución de las responsabilidades domésticas", analiza la economista Corina Rodríguez Enríquez, consultora a cargo del informe argentino de la OIT. "Las mujeres —explica— subsidian con su trabajo no remunerado el funcionamiento del sistema económico", explica.
Según esta lógica, hay fuerza de trabajo educada y disponible (son 9,8 millones los argentinos mayores de 14 años que trabajan o buscan trabajo) porque el costo adicional para que puedan hacerlo —generalmente— depende de los casi 6 millones de mujeres que trabajan afuera o en su casa.
El fenómeno perjudica tanto la calidad de vida de las mujeres que ya se estudian soluciones en la llamada "economía del cuidado", la noción que establece que el trabajo "económico" no remunerado es una actividad laboral.
La carga extra de la casa —señalan los analistas— trae aparejadas la exclusión y la segregación de las mujeres —sobre todo las de los sectores más pobres pero también las del resto de la pirámide social— en el mercado de empleo. Sucede que son las mujeres las que faltan al trabajo porque se enferma un hijo. O las que llegan tarde a la oficina porque la empleada llega tarde. O las que dejan uno de los empleos para ocuparse de los chicos. O las que directamente —como ocurre con millones de mujeres— no trabajan porque no pueden pagar una empleada doméstica.
La socióloga Eleonor Faur, investigadora del Instituto de Altos Estudios Sociales de la Universidad de San Martín, explica que en la base de las políticas públicas operan las mismas imágenes de género que en la sociedad. "Mientras el modelo del hombre proveedor continúe vigente, el hecho de que las políticas públicas lo alimenten, en lugar de intentar revertirlo, preocupa en especial desde un enfoque de derechos humanos", enfatiza Faur.
¿Cómo resolver esta problemática? Para Rodríguez Enríquez y Faur es necesaria una transformación cultural que provoque un mayor compromiso de los varones en las tareas del hogar. Pero también es necesario que el Estado participe de otro modo. "Que asuma que es una responsabilidad social la reproducción de la fuerza de trabajo y garantice que todas las personas puedan elegir cómo quieren resolver la cuestión doméstica. Que no estén limitados porque no pueden contratar servicio doméstico pago o porque no puedan llevar a sus hijos a guarderías públicas de calidad, que faltan en todo el país", dice Rodríguez Enríquez, también investigadora del Conicet. Y Faur agrega a la lista: "Hace falta que las políticas públicas también se diseñen promoviendo cambios culturales. Positivos para todos".
OPINION:Ser justos *Coordinador del Programa de Salud Mental del Hospital Pirovano.
No se trata de varones o mujeres sino de personas que deben asumir de manera justa la organización del hogar. Así lo han entendido los hombres que ayudan, son los que comprenden que su casa de adulto no es una extensión de la de la infancia, donde su madre se ocupaba de las tareas y el padre salía a trabajar.
Ver a la mujer cansada tras la jornada laboral y no ayudar es un tema de amor o de desamor. Tendrá causas sociales y económicas complejas, pero en la intimidad se dirime en lo afectivo, en ver al otro como persona y no como "objeto" al servicio de una extensión de infancia. Existe belleza al recibir con afecto a quien llega cansado del trabajo. Pero lo real es que hoy ambos llegan cansados y hay que organizarse. En esos casos, el amor tiene el rostro de lo que es justo. Y los hombres confiados en su hombría lo saben y actúan.
sábado, 19 de mayo de 2007
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2 comentarios:
No me gusto para nada esta encuesta. Yo soy hombre y ayudo en mi casa!
Saludos profe , tengame compasion con la nota de la prueba :'(
Gracias por tu participación. Desde mi punto de vista no se trata sólo de ayudar, sino de compartir todas las tareas. Hombres y mujeres trabajan. Hombres y mujeres comparten el mismo espacio del hogar, por qué uno tiene que tener más responsabilidades que otro. El debate sigue abierto siempre...
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